Un divorcio, cuando ambos cónyuges están de acuerdo con la ruptura, es un trámite rápido y sencillo. Los problemas empiezan cuando alguna de las partes no desea la separación, cuando hay una serie de bienes en común que hay que repartir y, especialmente, cuando existen hijos por medio.

Lamentablemente, en ocasiones los niños se usan como moneda de cambio o peor, como arma arrojadiza contra la expareja. Pero en la mayoría de las situaciones hay un verdadero deseo por parte de los progenitores de no perder el contacto ni el cariño de sus hijos.

En estos casos, la mejor solución es la custodia compartida, que se introdujo en el Código Civil hace 13 años y que en 2016 utilizaron casi el 30% de las parejas. Se trata de una fórmula que ofrece un equilibrio en las relaciones entre los progenitores y los hijos y una mejor capacidad de adaptación a la nueva situación. Además, se trata de un acuerdo que se da entre la pareja, sin que tenga que intervenir un extraño en la toma de la decisión (en este caso el Juez).

Con la custodia compartida, los hijos no suelen vivir la separación de sus progenitores como un problema, ya que mantienen la convivencia con ambos y se mantiene la toma conjunta de una serie de decisiones. Por tanto, no tiene que haber ningún perjuicio ni emocional ni económico.

Cynthia Ruiz ha mediado en diferentes procesos de este tipo, consiguiendo resultados satisfactorios para los progenitores y, especialmente, para el bienestar de los hijos.